
Si vemos que entre nosotros tenemos gente de ese perfil adecuado del que hablamos, deberemos centrarnos en el punto que te presento a continuación. Pero si vemos que entre nuestros trabajadores los hay que no poseen esos mínimos, habrá que empezar a buscar ese talento fuera de la empresa si es que queremos tener posibilidades. Busca candidatos que puedan o cuando menos sepan hacer fácilmente, busca personas que puedan soportar los golpes que os amenazan, que se levanten tras los errores y fiascos y también que golpeen cuando les toque golpear. Pero búscalos ya. Reemplázalos ya.2. Cumplir con las exigencias. Este segundo elemento depende tanto de nuestra gente como de mí como empresario. Todos y yo debemos invertir en el cumplimiento, según las tareas y según los puestos, de estas tres exigencias en su dosis necesaria:- Trabajo. Cuando hablamos de trabajo me refiero a las horas invertidas en realizar cualquier tarea o al número de veces que repetimos lo que estamos haciendo para aprenderlo y hacerlo bien. Hablamos de cantidades, hablamos de cuánto.- Esfuerzos de concentración. Si en el anterior punto hablamos de cantidad, ahora hablamos de calidad. Si antes hablaba de cuánto debemos trabajar, ahora de cómo debemos hacer cada tarea representativa de nuestro puesto. Ya no se trata de hacer muchas cosas, sino del resultado que obtenemos con nuestros actos.Algunas tareas precisan de un alto grado de atención para que se realicen eficazmente, mientras que otras, por el contrario, precisan de un requerimiento intelectual menor en la toma de decisiones. Cada tarea que se realiza precisa más de una u otra exigencia, y cada persona necesitará hacer mayor o menor inversión en cada variable si quiere alcanzar un nivel óptimo de desempeño. Así es la regla.- Sacrificio. Esta tercera exigencia está ligada a nuestra vida personal y familiar. Quien quiere algo debe prescindir de algo. Cuanto más altos son nuestros objetivos, mayores tendrán que ser nuestras inversiones en este aspecto. Todo y todo no se puede, me dicen siempre, porque llegar consiste en pagar el precio.

Sacrificarse es priorizar nuestro objetivo por delante de cuestiones que me pueden apetecer hacer más o que desearía realizar más, pero que por las exigencias del presente debo descartarlas para hacer lo que corresponde.Primero talento y después cumplir las exigencias. No saldremos de la “tempestad” sin los dos. No dejaremos de lado la apatía, el pesimismo y demás “bacterias” si no nos enchufamos en primer lugar a este guión. Enfócate si tienes talento o cambia si estás escaso.Te hablaré de las torpezas en la siguiente entrega, pero ya te adelanto que la mayor torpeza es no hacer. Si no mejoras, empeoras. Si no aceleras, te frenarás. Muévete ya. Cambia. Haz. Intenta.Hasta pronto.
(Serie de artículos elaborados para AJE)
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